Podemos cumplir la promesa de frescura y calidad que te ofrecemos porque nuestra garantía implica esfuerzos que lo abarcan todo: desde la búsqueda, impulso y validación de proveedores, hasta las incontables tareas de transportación, almacenaje o exhibición. Para que al final, llegue a tus manos
-indudablemente-, el mejor producto.

AGRUPAMOS ESOS ESFUERZOS EN LOS 3 BLOQUES QUE DAN FORMA A NUESTRA GARANTÍA DE FRESCURA

Desde la ubicación geográfica y sus condiciones climáticas, hasta el respeto por el medio ambiente que un proveedor observa, se consideran y evalúan oportunamente para elegir qué productos ofrecerte.

Los métodos de producción, salubridad o transportación (entre otros) que nuestros socios comerciales implementan para nosotros, les permite validar su calidad y, a nosotros, ofrecerte un producto como en ningún otro lugar.

La pasión con que tratamos a las frutas, carnes y demás productos frescos en H-E-B nos diferencia y el resultado es evidente: siempre la máxima frescura en tienda y una vida notoriamente extendida una vez que los eliges.

Conoce algunas historias de lo que, en conjunto con nuestros socios comerciales,hacemos cada día dentro y fuera de H-E-B para que sigas prefiriéndonos.

PEQUEÑAS MIMADAS
 

Para protegerse de calores fuertes y de fríos intensos durante su crecimiento, nuestras lechugas y coliflores de marca propia H-E-B no se quitan y se ponen sus propias hojas de encima, garantizando una frescura óptima. No funciona así.

La responsabilidad de su “bienestar” es mérito de nuestro proveedor Agricultores El Fuerte; empresa 100% mexicana con la que tenemos 15 años trabajando mano a mano, y a cargo de los hermanos Gonzalo y Fernando Torres, quienes continúan con el legado familiar de cinco generaciones dedicadas al cultivo de vegetales.

Geográficamente están ubicadas en dos zonas privilegiadas, y apreciadas, para el desarrollo agrícola: Guanajuato y Querétaro. De esta manera se garantiza la calidad, el abasto y la frescura los 365 días del año.

El cuidado de estas hortalizas empieza desde “temprana edad”: cuando todavía son semillas y crecen en un invernadero, con estricta vigilancia, durante 30 días. Transcurrido ese tiempo, se pasan al campo. Y ahora sí, a dar sus primeros pasos.

A estas ternuritas, en sentido literal, por delicadas y pequeñas, se les tiene que cuidar mucho (peligran a crecer con delirio de sobreprotección), por lo que dependiendo la época del año, a las lechugas romanas y a las coliflores se les muda a zonas donde el clima les permita que se desarrollen “tranquilas y relajadas”.

Los meses de intenso calor, en Verano, se cambian a Querétaro que es una zona más fresca (2 mil metros sobre el nivel del mar) y cuándo es Invierno se mudan a Salamanca, una zona más cálida (1 mil 600 metros s.n.m.).

Tantas mudanzas y apapachos explican, en parte, porqué nuestras lechugas y coliflores son las mejores que puedes encontrar. ¿Qué importa que sean el vegetal más mimado de tu ensalada?

 

DE BUENA CUNA
 

Crecen a cielo abierto, casi no se permite tocarlas en todo su ciclo de crecimiento, se cuidan con parámetros internacionales y se protegen de todo intruso… ¿sabes de que estamos hablando? De nuestras lechugas romanas y coliflores de marca propia H-E-B.

Estos vegetales son cuidados con altos estándares internacionales de seguridad alimentaria. En Agricultores El Fuerte, nuestro socio proveedor, todo se evalúa: desde la parte agrícola hasta la manipulación, resultando en la obtención de certificaciones internacionales (exportan a Estados Unidos y Asia) y a recibir nuestro sello de H-E-B Superior.

A nivel de campo emplean, por ejemplo, nivelación láser. Esta práctica garantiza eficiencia y distribución uniforme para que las lechugas y las coliflores tengan un espacio ideal para su óptimo desarrollo. En pocas palabras: para que crezcan a sus anchas.

De igual manera, se cuida el agua con la que se alimentan. Ésta proviene de pozos profundos, que se ponen a prueba con regularidad con exámenes microbiológicos para descartar metales pesados y residuos indeseables.

¿Y en cuánto a manipulación de los vegetales? El producto nada más se toca dos veces en toda su vida de campo: la primera cuando se planta el brote y la segunda cuando se cosechan. En ambos procedimientos se ponen en práctica medidas sanitarias de validación internacional.

Así, cuando el trasplantador y el cosechador de las lechugas y coliflores entran al campo, portan cofia, guantes, cubre bocas y mandil de peto (casi, casi, como cirujanos en quirófano). Y cuando se van a cosechar, el cuchillo de acero inoxidable que se usa para cortarlas se desinfectada cada hora y media. ¡Qué estrictos!.

Ahora ya lo sabes: tus caldos, ensaladas y demás preparaciones sólo merecen hortalizas de buena cuna, sólo las de H-E-B.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TODO ESO ¡POR FRESCOS!
 

La base clásica para una buena ensalada es una lechuga fresca y firme. De igual manera, para un buen caldo se requieren vegetales tiernos y de sabor contundente; y la mejor manera de comenzar cualquier receta de estas preparaciones es ir a H-E-B.

¿Porqué? Porque no hay lechugas y coliflores más frescas en el mercado que las de nuestra marca propia.

La garantía de tal frescura empieza mas o menos así: diariamente, nuestro Jefe de Frutas y Verduras de cada sucursal levanta un pedido a las 10 de la mañana y al mediodía la orden ya se procesó y pasó a manos de nuestro proveedor. Y ahora sí: ellos se ponen a cosechar lechugas y coliflores. Y si no hay pedido, no se cortan las hortalizas; así de frescos nos ponemos.

Una vez que se cosecharon, se someten a un enfriamiento rápido (desde el centro hacia afuera) que extraerá todo el calor del campo; esto garantizará una sana vida de anaquel y lechugas y coliflores frescas por más tiempo.

Después, son guardadas en un cuarto frío y por la tarde de ese mismo día salen con rumbo a Monterrey, (desde Guanajuato y Querétaro, donde Agricultores El Fuerte tiene sus huertas), viajando en transportación refrigerada. Nunca se rompe la cadena de frío.

Ya en tienda, el acomodo es inmediato. Apenas llega las piezas y el personal de Frutas y Verduras las almacena, momentáneamente, en la cámara de refrigeración (también con temperatura controlada) y a los minutos se distribuyen en las vitrinas.

El cuidado sigue cuando el “Vitrinero” (responsable de colocarlas y de darles la rotación adecuada) se da a la tarea de mantenerlas bien acomodadas y presentadas; para que cuando tú pases por ellas sólo tengas que pensar en cómo cocinarlas, mezclarlas o prepararlas.

La frescura y calidad se agregan al caldo por nuestra cuenta. ¡Provecho!


HUEVOS CON CUIDADOS
(Y CUIDADO CON LOS HUEVOS)
 

Cuando compras un empaque de huevos -EconoMax, Hill Country Fare o H-E-B Libre de Jaula- te estás llevando a casa un producto que fue estrictamente acompañado por especialistas para que resultara de calidad H-E-B. Y claro, las gallinas tuvieron que hacer la mayor parte del trabajo.

Sin embargo, el huevo que seleccionas en el anaquel tiene un cuidado único en el campo: un grupo de profesionistas de alta especialidad le dedican diferentes esfuerzos; entre veterinarios, nutriólogos, personal de selección y laboratoristas. Una metódica operación en equipo que dirige nuestro proveedor Ricardo Villarreal y su hermano Luis Gilberto.

Ellos representan a Seleccionado de Allende, la empresa familiar que nos ha acompañado en un largo camino de 20 años como proveedor. Desde nuestra primera tienda y desde el día 1 en México. Nosotros los vimos crecer (ahora son 4 veces más grandes que cuando empezaron) y ellos nos vieron echar raíces.

Su personal especializado es fundamental para garantizar buenas prácticas de producción y también son los responsables del cuidado y trato digno a las aves. Porque en H-E-B nos preocupamos por asociarnos con empresas ambientalmente conscientes y respetuosas en el trato a los animales.

Este ojo clínico, sus labores y cuidados (y en algunas ocasiones, hasta apapachos, cuando detectan una ave que presenta un malestar) garantizan un animalito en perfectas condiciones de alimentación (dietas en particular de acuerdo a las edades de cada gallina, por ejemplo) y por consecuente, resultan en un huevo rico y sano.

Y lo mejor de todo, un huevo que por la eficiencia de empacado y sistema de entregas de los Villarreal, estará en menos de 24 horas en nuestras tiendas después de haber llegado a este mundo. Huevos felices, clientes felices.

CON PUNTUALIDAD DE GALLINA

 

Aún con su fragilidad y particularidades para conservar su frescura, en H-E-B podemos asegurarte que el huevo que estás por comprar el día de hoy, se recolectó y se empacó ayer, y hoy mismo se acomodó en el anaquel de tu tienda más cercana, antes de las 9 de la mañana.

Pero, para nuestros estándares, la frescura es insuficiente si no hay calidad detrás, lo que implica un trabajo arduo que empieza con nuestro proveedor en el campo y que nosotros, en cada tienda, continuamos.

Considerando esto desde un inicio con cada proveedor, en el caso de Seleccionado de Allende, los primeros años de nuestra relación comercial, trabajamos codo a codo para levantar aún más los estándares de calidad del producto. ¿Y que surgió? Un laboratorio (nuestro proveedor es de los pocos a nivel nacional que garantiza la calidad total del huevo), para mantener un control estricto tanto de las aves como del alimento que consumen. Nada se deja al azar.

A las aves, por ejemplo, las revisan médicos especializados para descartar cualquier enfermedad genética que puedan tener. Y el alimento, empleando análisis moleculares, es inspeccionado por laboratoristas para conocer al 100% sus componentes y estar seguros de que no tiene elementos químicos indeseables o desconocidos.

Estos esfuerzos, entre otros, le han permitido a Seleccionado de Allende encaminarse a obtener certificaciones internacionales, además de la de nuestra iniciativa propia: H-E-B Superior.

Sus diferentes unidades de producción, por otra parte, repartidas por el estado de Nuevo León, nos garantizan siempre abasto. Tener los huevos en diferentes canastas nunca fue tan literal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FRESCURA QUE MADRUGA
 

No podemos decirte qué fue primero, si el huevo o la gallina. Lo que sí podemos asegurarte es que en H-E-B el huevo y la frescura llegaron juntos y son un combo que nunca se separa. Punto.

Para prueba, un vistazo a lo que sucede todos los días (o madrugadas) del año, cuando nuestro proveedor llega al área de recibo de las tiendas, aproximadamente a las 6 de la mañana:
La llegada a diario implica agilizar la manipulación del producto. Es de los alimentos frescos que, así como llega a la tienda, se dispone a acomodarse rápidamente. Pero, ¡alto!, no porque queramos despacharlo rápido, bajamos la guardia. La primera persona con el que hace contacto es el Asistente de Recibo de cada tienda, quien inicia su temprana jornada laboral con una “papa caliente” en sus manos o… mejor dicho: cientos de huevos frescos.

Nuestros Asistentes los inspeccionan: deben venir limpios, bonitos, de tamaño uniforme, bien empacados y con una etiqueta de fecha de recolección y de caducidad visible. Y si no es así, se regresa, aunque nos quedemos sin huevos (algo que nunca pasa).

Ahora sí, ya revisados, nuestros Jefes de Lácteos y Congelados de cada tienda proceden a una ultima inspección (sí, una más) para después, acomodarlos cuidadosamente en los anaqueles.

Para las 9 de la mañana, a más tardar, los huevos ya está en exhibición. Listos para que los conviertas en omelettes, incorporarlos a un machacado, hacer flan o lo que tu menú del día requiera. Nada como iniciar el día con huevos frescos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


CONSENTIDOS DESDE SU NACIMIENTO

 

Elegir un buen racimo de plátanos en H-E-B es sencillo: tomas el que esté a tu alcance y… ¡listo!, frescura y calidad garantizadas.

Pero la historia para llegar a ese final feliz no es tan breve: empieza cuando, en unos ejidos situados entre Colima y Michoacán, los agricultores que trabajan en Bananas Almendra monitorean el proceso de cosecha preciso para recolectar la fruta sembrada y seleccionada bajo un acuerdo que no cambia: la calidad no es negociable.

Así se pactó con Jesús Codina, nuestro proveedor, quien hace 14 años nos contagió con la pasión por un producto, una región y un proceso que él y su familia conocen muy bien.

De ahí que el amarillo intenso que distingue a nuestros plátanos, su limpieza, firmeza y dulzura sean únicos en el mercado: tres generaciones de una familia experta sembrando en una zona privilegiada (menos vulnerable a huracanes, con menor incidencia de lluvias torrenciales), y usando metodologías de siembra y manejo de primer nivel.

Manejos y cuidados que, entre otras cosas, incluyen almohadones de espuma (para evitar choques entre cada pieza), una transportación en la huerta con la ayuda de un cable-vía (con el mismo propósito) y el nombre y foto (como sello de garantía) del empacador que seleccionó y colocó los racimos de plátano en cada caja que recibimos diariamente en H-E-B. Calidad a prueba de exigentes.

LOS REYES DEL PLÁTANO

 

La frescura y calidad de nuestros productos tiene mucho que ver con los procesos que nuestros socios proveedores siguen para entregarnos, en nuestro Centro de Distribución o directamente en nuestras tiendas, los básicos (y no tan básicos) de cada hogar, desde un plátano o un huevo hasta un rambután o un queso Gouda añejo.

Y para cada uno de esos proveedores nuestro ofrecimiento es el mismo: ser la mejor empresa para hacer negocios. Y bueno, a nosotros también nos gusta hacer negocio con los mejores y… ¿por qué no? hacer de nuestros proveedores, los mejores. Productores de plátanos incluidos.

Por eso podemos decir que los plátanos que compras en H-E-B son superiores en calidad y frescura, y también son fruto de empresas que replican y reflejan nuestra promesa: trabajan para ser y tener el más alto estándar.

¿Cómo? Cuidando su producto, procesos, entorno y capital humano. Bananas Almendra, por ejemplo, que nos surten de plátano, vigila cuidadosamente que en sus huertas se sigan protocolos de inocuidad que les permite perfilarse a obtener certificaciones de alcance internacional, y acordes a nuestra iniciativa H-E-B Superior.

Si sumamos a esto que consiguen lo anterior mientras ejecutan excelentes procesos de cosecha, recolección, selección y empacado (sus cajas de plástico diseñadas a medida para la conservación óptima de la fruta son un ejemplo), además de implementar comedores para todos los empleados en sus huertas, podemos asegurar: son los mejores.

 

 

 

LOOKS A PRUEBA DE INSTAGRAM

 

Así encuentras diariamente nuestros plátanos en H-E-B: de un tono amarillo canario, piel tersa, textura firme, pulpa dulce, tamaño uniforme y racimos sólidos. ¡De portada!

Se lee fácil, pero para cumplir esta promesa nos valemos de las manos, ojos y dedicación de más de 80 personas, que en lo individual, desde la siembra hasta la colocación en anaquel, vigilan su cumplimiento: un compromiso de frescura y calidad.

Para muestra, Arturo Sequera, un agrónomo apasionado por su trabajo y nuestro Jefe de Maduración (sí, en H-E-B existe ese cargo). Él supervisa con precisión las etapas de vida de esta fruta, desde su llegada a nuestro Centro de Distribución hasta su preparación para los embarques a cada tienda.

Y eso no es cualquier trabajo. Implica cámaras de temperatura y ventilación cuyos parámetros se configuran de acuerdo a variables tan diferentes como la época del año y el día y cantidad programadas para entrega.

Además, él es el primero que decide si los plátanos que llegaron ese día de Colima y Michoacán serán dignos de ganarse un espacio en tu lonchera: el color, peso, tamaño, limpieza y temperatura son evaluados para darles su visto bueno. Nada se le escapa.

Por eso, (y considerando todo lo que se hace antes de que la fruta llegue a nosotros) el factor de frescura de los plátanos de H-E-B siempre es superior. ¡Provecho!


CALIDAD DESDE EL ORIGEN*

 

Para tomar café no hay hora. Cualquier momento del día es apropiado para disfrutar de una buena taza; aún mejor si es nacional y proviene de un grano De Altura con calidad de exportación.

Y el grano de Chiapas de marca propia H-E-B (que puedes encontrar a granel, en dispensadores, o ya listo para tomar en uno de nuestros termos en El Cafecito) es un producto así de excepcional.

¿Porqué lo decimos? Porque proviene de tres comunidades indígenas, en Chiapas, privilegiadas para el cultivo del café y con una altura que va de entre los 1,200 y 1,600 metros sobre el nivel del mar: Chenalhó, Pantelhó y Tenejapan.

Estas regiones tienen características particulares que dotan al grano de cualidades y sabores únicos. Además de gozar de un clima tropical y de vegetación alrededor de la planta del café que le aportan, más allá de sombra, una dosis de fertilizante natural. Ahí todo el ecosistema es familia y sus integrantes se comparten lo mejor de ellos.

Por ejemplo, el suelo de Chenalhó aporta aromas achocolatados; el de Pantelhó, sabores a frutas; y el de Tenejapan, notas cítricas. También hay que decir que el grano es 100% Arábigo, que da como resultado bebidas más aromáticas y suaves al paladar.

Y para asegurarnos que el café llegue con esas características, el grano se compra aún verde. En pocas palabras: recién cosechado del arbusto.

Por si fuera poco, un catador profesionista hace pruebas minuciosas de sabor antes de que nuestro socio comercial, Café El Grande, lo reciba en Monterrey y le de el tostado que tanto nos gusta.

Así, los granitos de arena que aportan las comunidades indígenas, la naturaleza, el suelo y hasta paladares expertos se convierten en los mejores granos de café que puedes llevar a tu taza. ¡Qué rico!

 

CERTIFICACIÓN DE PROVEEDORES*
 

Tostar café no es hacer enchiladas (con todo respeto a los que se dedican a cocinarlas sistemáticamente). Tampoco es como tostar una rebanada de pan, lista en cuestión de minutos. Lo que queremos decir es que, en cuestión de granos de café, el tostado es todo un arte.

Por eso dejamos esa labor en manos expertas: Café El Grande. Esta empresa familiar nos ha acompañado desde antes de abrir nuestra primera tienda: ya tiene con nosotros más de 20 años. Tiempo en el que han pasado por innumerables cambios positivos: como el tostador que tienen, de diseño propio y con mejoras tecnológicas que logran un resultado perfecto.

Hoy, Raúl Páez es el encargado de llevar el legado familiar, y es con quien trabajamos todos los días con el objetivo de tener el mejor grano y el mejor tostado, para que el café llegue a tu sucursal preferida, lo puedas tomar, mezclar y molerlo ahí mismo. Siempre fresco.

Es él y su equipo quienes reciben el grano exclusivo para H-E-B en sus instalaciones, donde han puesto en práctica medidas de control e inocuidad en todos sus procesos, maquinarias, espacios y personal, obteniendo así nuestra distinción H-E-B Superior.

Ya que para ellos, los cuidados implicados en un tostado perfecto van desde almacenar el grano verde en un clima seco y controlado, proteger toda la bodega con mosquiteros de acero inoxidable (para que no entre ningún animalito) hasta contar con detectores de metal en toda la maquinaria que toca el café.

Un filtro más: un encargado de calidad supervisa todos los días cada paquete de café y monitorea el paso a paso del proceso: desde la llegada del grano hasta su envío. Hay que decirlo: aparte de fresco, aromático y tostado a la perfección, nuestro café siempre sale limpio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ASEGURAMIENTO DE CALIDAD*
 

Cuando visites cualquiera de nuestras tiendas y te dirijas a los espacios de ElCafecito de H-E-B asegúrate de probar (si aún no lo has hecho) una variedad favorita: Café de Chiapas.

La recomendación no excluye al resto de nuestros granos, pero la elegimos por que representa lo que buscamos y conseguimos con cada variedad de café a granel que te ofrecemos: la pasión que hay en cada semilla que aromatiza y da sabor a tu bebida.

Empieza por la vista: podrás apreciar granos uniformes y limpios; libres de basura, cáscara y otros residuos vegetales; y en cuánto al tostado, será de color parejo y sin manchas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


CALIDAD DESDE EL ORIGEN*

 

Para que un desayuno sea digno de llamarse tal, además de un buen café, un jugo recién exprimido de naranjas es indispensable; entonces, mientras más frescas y dulces las naranjas, mejor. Y… ¿cómo se resuelve ese último punto?, respuesta: comprándolas en H-E-B.

Porque, podemos asegurarte, hay mucho qué hacer (y con gusto lo hacemos nosotros y nuestro proveedor) para que al llegar a nuestras tiendas, encuentres un cajón lleno de la selección más agradable de esta fruta.

Y, en el caso de las naranjas, el trabajo empieza desde el campo. Ahí es donde nuestro socio comercial, El Gallito, se vale de las cualidades benéficas que la ubicación de sus huertas en Montemorelos, Nuevo León, nos (y te) ofrecen.

Para empezar, un clima que es perfecto para la siembra de cítricos: madrugadas, noches y mañanas frescas (frías en invierno), mientras que el resto del día es cálido y luminoso. Es como un sistema de crecimiento y maduración a velocidad controlada, cortesía de la Madre Naturaleza.

Otro regalo de esta señora a nuestro favor es la cercanía de las huertas con el Río Pilón y pozos profundos alimentados por éste, que sirven para regar los naranjos, además de las lluvias de temporada. Porque, gracias a la altura de los terrenos y la protección ofrecida por las montañas que los rodean, las tormentas y huracanes que se presentan no merman la calidad y cantidad del fruto que ahí crece. Podríamos decir que es el código postal en el que todos los árboles de naranjas quisieran vivir.

Y bueno, el agricultor tiene un mérito igual de reconocible; ya que, aprovechando todas las ventajas ambientales con las que cuenta, también se vale de tecnología de punta, personal capacitado y una frecuencia cronometrada de surtido para que tú puedas hacer ese jugo que ya se te antojó.
¡Salud!

 

 

CERTIFICACIÓN DE PROVEEDORES*

 

Decidir surtirnos de naranjas en las huertas de una familia que lleva 4 generaciones dedicadas al cultivo y producción de cítricos fue, hace 20 años, una decisión correcta. Algo que tú reconoces en H-E-B cada vez que embolsas una de estas frutas.

Lo que empezó como un modesto surtido para nuestra primera tienda, en Monterrey, hoy se multiplica (muchas veces) en volumen y estándares de calidad, gracias a iniciativas que El Gallito, como se le conoce al negocio de esa familia, al mando de Raymundo Treviño, y en coordinación con nosotros. Todo con el objetivo de ofrecerte las naranjas más dulces durante todo el año.

Porque, para que tú consumas una de nuestras naranjas, además de atravesar un ciclo de siembra y crecimiento privilegiado, este fruto fue cuidado con esmero desde el momento de cortarlo de su rama (los expertos recolectores saben que hay una hora en particular de la mañana para separar a la fruta del árbol y así lo hacen).

Una vez cortadas, los agricultores de El Gallito llevan las naranjas a una nave, cuyas instalaciones, procesos, maquinaria y personal, califican a este proveedor a obtener certificaciones internacionales en temas de calidad e inocuidad, así como a contar con nuestra distinción H-E-B Superior.

Y ahí, otro capítulo en la historia de nuestras dulces naranjas inicia: hay que limpiarlas, lavarlas, cepillarlas, pesarlas, empacarlas y enviarlas. ¿Se lee sencillo? Sí, pero unos 120 pares de manos se involucran en ello, además de una moderna máquina con funciones capaces de seleccionar cada naranja incluso por su color, ¡wow!

Por si esto fuera poco, el Comité Estatal de Sanidad de Nuevo León, (entidad donde se ubican las huertas), verifica que el producto haya cumplido con los estándares permitidos para su riego, fertilizado y control de plagas. Algo así como la policía de los productores de cítricos. Nuestras naranjas, obviamente, nunca son infraccionadas. Ciudadanas ejemplares.

 

 

 

 

 

 

 

 

ASEGURAMIENTO DE CALIDAD*

 

Cuando se trata de naranjas, en H-E-B no nos andamos a medias: aquí la calidad y frescura siempre son completas. Independientemente de los kilos que lleves en cualquier temporada del año.

Y es que cuando visitas cualquiera de nuestras tiendas y eliges qué naranjas llevar, alguien ya te hizo el trabajo más sencillo, (por “alguien”, queremos decir algunos… o muchos), que sería realmente la expresión que haga justicia para definir el número de involucrados que trabajan en que el nivel de calidad de nuestras naranjas sea tal, que puedas hacer una elección prácticamente a ciegas.

Desde el campo donde crecieron, hasta llegar a nuestro punto de selección y empaque, muchos pares de ojos, ayuda tecnológica y estrictos criterios dejan fuera aquellas que no cumplen con lo que consideramos básico: aspecto, tamaño y dulzura (para este último punto, somos de los pocos que medimos los niveles de azúcares en las naranjas, valiéndonos de una escala en grados Brix).

Y sobre los dos puntos previos al sabor, aceptémoslo: de la vista nace el amor, lo sabemos bien; por eso en nuestros anaqueles encuentras siempre piezas de un color saturado y acabado brillante, con un mínimo de raspones o “cicatrices”, de una textura firme y redondez uniforme. Deliciosas por dentro, bellas por fuera.

Sin embargo, puede ser que la cualidad diferenciadora más importante en las naranjas que ponemos a tu alcance es, como sucede con todos lo productos de H-E-B, su frescura. Y en este caso, es determinante que somos nosotros mismos quienes, independientemente de los filtros de selección de nuestro proveedor, llevamos a cabo una exhaustiva revisión final y la hacemos puntual y oportunamente.

¿Qué tiene que ver eso con frescura? Que lo hacemos tan eficientemente que las naranjas –ya seleccionadas- que reciben nuestras tiendas son las mismas que se cosecharon en las 24 horas previas, o incluso menos. Deliciosas, bellas y puntuales.


H-E-B SUPERIOR: UNA GARANTÍA DE EXCELENCIA
Julio 2018
 
Desde 1997, y a lo largo de los 21 años que tenemos en México, en H-E-B trabajamos incansablemente en una labor prioritaria: elevar y mantener la calidad de los productos frescos que te ofrecemos. Y, al conseguirlo, satisfacerte de una experiencia de compra extraordinaria y aportar bienestar a tu vida.

¿Cómo? Al procurar que cada artículo que pertenezca a nuestras categorías de alimentos y café preparados; frutas y verduras; panadería y tortillería; flores, carnicería, pescados y mariscos; y salchichonería, cuenten no sólo con las cualidades de inocuidad que rigurosamente cuidamos, sino que, además, cumplan con estándares de calidad –avalados internacionalmente desde su origen.

Se resume en unas líneas, pero el esfuerzo es mayúsculo. Afortunadamente, no estamos solos en la tarea: nuestros proveedores forman parte esencial de lo que esto implica.

Y como, precisamente, la búsqueda de una calidad extraordinaria comienza con las actividades propias de nuestros proveedores (la siembra de un plátano, la alimentación de una gallina, la manipulación de un corte de carne, el tostado de un grano de café... y un gigantesco etcétera), nuestro interés es –mano a mano- potenciar sus estándares a un nivel a prueba de las más estrictas reglamentaciones en su industria (incluso globalmente).

Para ello, el equipo de especialistas que conforman nuestro centro de calidad (ingenieros y maestros en alimentos, calidad, agronomía y química) regulan los criterios por los que miles de productos son analizados en H-E-B para avalar su compra. Nada queda fuera: desde el color de la piel de una naranja hasta el sistema de riego usado en un campo de lechugas.

Los beneficios de este control son importantísimos para nuestros proveedores: desarrollan una optimización en sus procesos que resulta en sistemas de calidad, mejoras en sus productos y, en muchos casos, una multiplicación de su capacidad de producción, ingresos, clientes y prestigio.

Como ventaja adicional, H-E-B, a través de su programa Superior, impulsa el desarrollo de la industria mexicana. Ganaderos, agricultores, criadores de aves, floricultores y otros sectores en los que incursionan nuestros proveedores se ven estimulados.

Pero el trabajo no acaba ahí. De puertas hacía adentro llevamos a cabo todo lo que sea necesario para preservar y extender la frescura y calidad que obtuvimos desde un origen: implementamos medidas de seguridad propias y universales (el estándar de Global Food Safety Initiative es un ejemplo); Además de desarrollar métodos que permiten uniformar a detalle cada producto en nuestro catálogo de frescos.

Y ¿qué resulta de todo esto? Un sello que avala la pasión que depositamos en hacer de tu compra en H-E-B una experiencia inmejorable:

Seguridad:
la confianza y certeza de encontrar siempre productos de cualidades consistentes.

Inocuidad:
la tranquilidad de que seguimos los procesos más estrictos para proporcionarte un producto sano y limpio.

Frescura:
la garantía de una producción, manejo y almacenamiento que da una mejor vida a nuestros alimentos.

Al satisfacer las garantías anteriores podemos asegurarte una Calidad Convincente: productos que, por su extraordinario nivel, destacan entre cualquier otro. No necesitamos explicar más: es la razón por la que contamos con tu preferencia y fidelidad.

Y porque nos gustan los retos, y a nuestros proveedores también, para el año 2020 el 100% de ellos, los pertenecientes a la división de alimentos frescos, contarán con nuestro sello H-E-B Superior, por lo que comenzarás a ver cada vez más esta insignia en nuestras tiendas. Un indicador de nuestro compromiso con la excelencia y una marca que suma a tu bienestar.

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